

La normativa sobre la expedición de tarjetas de conductor para tacógrafo se ha modificado y trae un cambio importante para muchas empresas y profesionales del transporte: los titulares del permiso de conducción de la clase B ya pueden obtener la tarjeta de conductor.
Esta actualización corrige un desajuste normativo que existía hasta ahora. Había conductores que podían conducir determinados vehículos, pero no podían obtener la tarjeta necesaria para cumplir con las obligaciones vinculadas al tacógrafo. Con la reforma, esa incoherencia desaparece y se facilita tanto la actividad de las empresas como el uso profesional de determinados vehículos impulsados por combustibles alternativos.
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¿Qué cambia con la nueva normativa sobre la tarjeta de conductor?
El cambio principal es claro: se amplían los permisos de conducción válidos para solicitar la tarjeta de tacógrafo.
Antes, para obtenerla, se exigían permisos como B+E, C, C1, D o D1. Ahora también se incluye el permiso B. Esto significa que conductores que antes no podían tramitar su tarjeta de tacógrafo, pese a estar habilitados para conducir ciertos vehículos, ahora sí podrán hacerlo.
¿Por qué es importante esta modificación?
Esta reforma no es un simple ajuste administrativo. Tiene consecuencias prácticas muy relevantes.
Por un lado, responde a las nuevas obligaciones europeas aplicables a vehículos de más de 2,5 toneladas en transporte internacional.
Por otro, permite el uso profesional con todas las garantías de ciertos vehículos que hasta ahora quedaban en una especie de limbo operativo. Además, también contribuye a reducir la carga administrativa y a impulsar el uso de vehículos propulsados por combustibles alternativos.
¿Qué pasaba antes y qué pasa ahora?
Antes de la modificación
Antes de esta reforma, se daba una situación poco coherente:
Conductores con permiso B
Podían encontrarse habilitados para conducir determinados vehículos, pero no podían obtener la tarjeta de tacógrafo.
Vehículos alternativos entre 3.500 y 4.250 kg
Su uso profesional quedaba limitado. El problema no era siempre la conducción en sí, sino la imposibilidad de cumplir plenamente con las obligaciones del tacógrafo por falta de tarjeta.
Acreditación documental
La documentación exigida era más restrictiva tanto para la identidad como para la residencia.
Después de la modificación
Con la nueva regulación:
Permisos válidos para solicitar la tarjeta
Se añade el permiso B a los permisos ya admitidos.
Conductores con permiso B
Sí pueden obtener la tarjeta de tacógrafo.
Vehículos alternativos entre 3.500 y 4.250 kg
Se habilita su uso profesional con tacógrafo.
Documentación
Se simplifica la acreditación de identidad y se flexibiliza la acreditación de residencia.
¿Qué ocurre con la obligación de llevar tacógrafo?
Otro punto importante del cambio normativo afecta a la obligación de instalar y utilizar tacógrafo según la masa máxima autorizada del vehículo y el tipo de operación.
Vehículos de más de 3.500 kg
Aquí no hay cambios: el tacógrafo ya era obligatorio y sigue siéndolo.
Vehículos de más de 2,5 toneladas en transporte internacional o cabotaje
Aquí sí aparece una novedad importante:
Antes del 1 de julio de 2026
No era obligatorio.
Después del 1 de julio de 2026
Pasa a ser obligatorio.
Esto tiene una consecuencia directa: los conductores con permiso B que operen en ese marco ya podrán cumplir esta obligación al poder obtener la tarjeta correspondiente.


¿Cómo se corrige el desajuste normativo?
El propio documento explica que existía una falta de coherencia entre el Reglamento General de Conductores y la Orden FOM/1190/2005.
La situación anterior era esta:
El permiso B podía ser válido para conducir en ciertos supuestos, pero no servía para obtener la tarjeta de conductor.
Con la reforma:
Se corrige ese desajuste, se habilita plenamente el uso profesional de esos vehículos y se hace posible cumplir de forma real con la obligación europea de tacógrafo para vehículos de más de 2,5 toneladas en transporte internacional y cabotaje.


¿A qué conductores y vehículos afecta especialmente?
Esta modificación tiene una relevancia especial para quienes trabajan o van a trabajar con vehículos impulsados por combustibles alternativos.
Dentro del territorio nacional se pueden conducir con permiso B, siempre que se cumplan determinados requisitos, vehículos sin remolque destinados al transporte de mercancías con una masa máxima autorizada superior a 3.500 kg y que no exceda los 4.250 kg, siempre que el exceso de masa se deba exclusivamente al sistema de propulsión alternativo y no a un aumento de la capacidad de carga. Además, el permiso B debe tener una antigüedad superior a dos años.


¿Qué se considera combustible alternativo?
A efectos de esta regulación, se consideran combustibles alternativos, entre otros:
Electricidad
Hidrógeno
Biocarburantes
Combustibles sintéticos y parafínicos
Gas natural, incluido el biometano, tanto en forma comprimida como licuada
Gas licuado del petróleo (GLP)
Energía mecánica procedente de almacenamiento a bordo o de fuentes a bordo, incluido el calor residual
¿Qué implica esto para empresas y conductores?
En la práctica, esta reforma supone varias mejoras.
Más facilidad para operar legalmente
Las empresas que trabajen con determinados vehículos y conductores con permiso B lo tendrán más fácil para cumplir con la normativa.
Menos trabas administrativas
La documentación requerida se simplifica y se flexibiliza.
Más coherencia jurídica
Desaparece una contradicción que generaba problemas operativos reales.
Más viabilidad para vehículos alternativos
Se favorece el uso profesional de este tipo de vehículos dentro del marco del tacógrafo.
Conclusión
La reforma permite que los titulares del permiso B puedan obtener la tarjeta de conductor para tacógrafo, algo especialmente relevante en un contexto en el que crecen las exigencias europeas para vehículos de más de 2,5 toneladas en transporte internacional y cabotaje.
Además de corregir una incoherencia normativa, el cambio facilita la actividad diaria de empresas y conductores, reduce barreras administrativas y habilita de forma efectiva el uso profesional de determinados vehículos impulsados por combustibles alternativos.
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